Imprescindible será el final de la eterna pelea entre el gato y el perro. Dos personalidades diferentes destinadas a odiarse. Pero cuando, uno decide cambiar eso, los resultados tal vez, puedan mostrar un futuro distinto.
Es inevitable que los hermanos peleen. Agarrarse a insultos, descalificarse el uno al otro, e incluso llegar al tema de los golpes. Es como una guerra sin sentido y sin final, pero cuando la ofrenda de paz llega, es algo realmente gratificante.
Es inevitable que los hermanos peleen. Agarrarse a insultos, descalificarse el uno al otro, e incluso llegar al tema de los golpes. Es como una guerra sin sentido y sin final, pero cuando la ofrenda de paz llega, es algo realmente gratificante.
Con mi hermano, no es exactamente que digamos, una vida de paz, armonía, alcohol y música. No fue, hasta que tenía 12 años, cuando el cataclismo de aquella pelea sin fin… terminó. Simplemente terminó.
Decir la razón, sería demasiado evidente (xD) pero desde aquel momento, comenzó una era de confianza, una era de ayuda mutua, una era de hermandad. Conversar de tantos temas de un día para otro, fue un cambio de 180 grados. En mi memoria, quedarán los malos ratos, las peleas que incluso podían durar semanas. Sin embargo, cuando uno va creciendo, se da cuenta de que, a pesar de las diferencias, uno siempre estuvo al lado del otro, para protegerlo.
El tema de la música siempre estuvo presente. El ver a su hermano mayor como un ejemplo que a uno le gustaría seguir. Pero luego uno forma una personalidad diferente, con similitudes en las formas de actuar y pensar. Lo gratificante, es poder compartir las diferentes opiniones y llegar a una opinión en conjunto.
Atrás han quedado los buenos recuerdos de los viajes, las tocatas juntos, las noches desveladas, los carretes con bastante alcohol. Pero la vida sigue, y muchos recuerdos más vendrán en el futuro. Recuerdos, que cuando seamos grandes, podremos discutir y reír.
La sangre es más gruesa que el agua… cuanta verdad tiene ese dicho. Si bien es cierto, a uno le molesta cuando los amigos del otro te tratan de una forma, pero mas cierto es, cuando el mayor o el menor, sin importar los fuertes lazos que tenga con una persona, siempre se defenderán.
Las travesuras de pequeños, forjan a la persona. Recuerdo cuando mi hermano me obligaba a pelear con mi primo, el hecho de incluso llegar a sacarnos mas de una gota de sangre. Uno ve lo estúpido que eran esos juegos. O el hecho de las peleas, el sacarse todo en cara para humillarlo. Después uno se va dando cuenta de que lo que hizo no fue correcto, y las disculpas nunca faltan.
Los tres, somos amantes de las fiestas, el sexo, el alcohol, las drogas y una vida relajada. A pesar de que seamos personas diferentes, estamos unidos. Siempre defendemos un ideal en común.
Lo raro de todo esto, es la ausencia de los padres. No me refiero al hecho de la muerte, si no, que cuando nuestros padres se van de viaje, o salen por hay, y nos quedamos solos, compartimos y trabajamos el uno al otro. ¿Será una especie de regla o código escrito, el que en frente de los padres debemos mostrar una actitud agresiva? Yo creo que si.
Cualquiera sea el caso, entre hermanos siempre habrán diferencias y similitudes que uno debe aprender a respetar. Pero bueno… es cosa de hermanos.

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