sábado, 14 de febrero de 2009

Enero: Como comenzar un año.

Empezar este año, fue algo bastante… gratificante por decirlo de algún modo. Me pasaron bastantes cosas durante este mes, la mayoría de ella sucedieron en Santiago. Una nueva experiencia de la cual no me arrepiento, lo mejor que me ha pasado en mi vida! Pero supongo que debo resumir en 2 hecho todo lo que me paso y me marco significativamente: Escuela de Verano & Reencuentro.

Escuela de Verano: Biotecnología en la Universidad de Chile, en la sede de Beaucheff #850. Clases de lunes a viernes desde las 10.30 hasta las 12.45 hrs. Que curioso que alguien como yo, con notas deficientes y un comportamiento no muy recomendado por mis docentes, haya terminado en aquella universidad. La materia fue algo realmente difícil de comprender, quien diría que una simple materia podría abarcar tantos temas de la biología tanto antigua como la moderna.
Aunque no solo fueron estudios, conocí a gente bastante genial, que me comprendieron y me inspiraron una confianza inmediatamente. Sin duda, se extrañaran las salidas de clase al centro, o los asados en el Parque O’Higgins. Tocando la guitarra, comiendo choripanes y bebiendo cerveza con vodka de naranja. Hablando de diversos temas, 120 personas reunidas en un solo lugar, adolescentes de todos los rincones de Chile.
Helga, Karen, Pancho, Feña, Magda, Nico, Guise, Ita, Camilo, Vero, Jano, Raúl, TODOS! Personas que nunca se olvidarán, y con quienes siempre, cuando este de vacaciones, podré llamar dependiendo de la ciudad donde vaya. Para tomarnos una chela y revivir viejos tiempos.


Reencuentro: ¿Cómo comenzar a decirlo? El reencuentro con una de las personas que mas confianza e tenido en mi vida. La persona que sabe todo de mi. Unos de los pocos amigos que me ha visto enojado, feliz, llorando, todas mis emociones. Es imposible olvidarte Benjamín Nicolás Quezada Silva. Como olvidar ese día tan genial. 5 de enero. 13.00 hrs. Yo caminaba a mi casa saliendo del metro Alcántara, tomo mi celular y llamo a tu casa. No contestas, así que llamo donde tu abuela. Cuando me respondes, yo comienzo a cantar la canción del cumpleaños feliz. Al final nos pusimos de acuerdo en juntarnos en el metro Santa Rosa. Yo totalmente asustado voy a un lugar que ni siquiera conozco. Los minutos en ese caluroso metro se hicieron eternos. Finalmente me bajo, salgo del metro y no había nadie. Voy arriba y nada. Cuando bajo veo a un tipo trigueño, con una polera de basketball, bermudas rayadas, zapatillas vox y un gorro de Raiders que cubría toda su mata de pelo. Cruzamos miradas unos 2 segundos, comenzamos a caminar, y el abrazo fue inminente. ¡Amigo, que estas cambiado, tanto tiempo, te eché de menos! Y todas esas palabras que de mi corazón debieron ser expresadas.
Recorrimos tantos lados que siempre me harán recordarte. Cerro Santa Lucia, Parque Forestal, La Granja, El Club Hípico, etc. Gente con quien compartimos sus momentos. Conocer a tu padre, quien fue como un padre para mi las pocas veces que lo vi, ¡incluso mas que mi propio tío! La mayoría de los recuerdos siempre involucran cerveza de entremedio, pero fueron cervezas emotivas.
Aun recuerdo el día que te conocí, las cosas que pasamos, aunque me arrepiento de no haber vivido mas cosas junto a ti, sin embargo, en Santiago, poder verte, estar contigo, beber, fumar, charlar, llorar, abrazarte, todo lo que hicimos… me hace sentir nostálgico al recordarlo.
Al finalizar el mes, te invité a La Serena, un viaje que esperamos impacientemente, reencontrarme con mi mejor amiga, y tu conocerla. Pero claro, no todo salió bien.
Estuvimos completamente tirados allá, de no ser por la Rayadita, nos hubieran robado todo. El tener que dormir en el piso y pedir dinero para tener algo que comer, me hizo sentir realmente mal. Yo que te hice tantas ilusiones para cuando llegáramos, y sucede esto. Lo mas patético es que ni siquiera tenía dinero para poder pagar un lugar decente donde dormir. La rabia y la impotencia me ganaron, mientras tu dormías, pesque todas las cosas, te desperté y nos dirigimos al Terminal de buses. Compramos los pasajes y pasamos la noche hay, grabando estupideces con la cámara. Tal vez haya estado sonriendo en esos momentos, pero la impotencia que tenía dentro era mas fuerte, solo quería llorar, no tenía palabras para demostrar lo arrepentido que me sentía en esos momentos. Por mi culpa… por mi culpa siempre suceden estas cosas. Cuando el reloj marcó las 7.15 a.m. de nuevo a lo mismo, abordar ese bus y separarme de ti nuevamente. Estuve llorando desoladamente en ese transporte por casi 2 horas, intente soportar las lagrimas, pero no era posible. Hasta el día de hoy me arrepiento, creo que no fue lo mejor mi llegada, tal vez estarías mejor si no me hubieras conocido, por mi culpa montones de decepciones debiste vivir. Aun así, si es que no te vuelvo a ver o si llegásemos a cruzarnos nuevamente, hasta yo se que no será lo mismo. El sentido de culpa me seguirá rodeando, ni siquiera podré volver a verte del mismo modo, pero aun así tu estuviste hay consolándome, no tuve que demostrar mi dolor para que tu supieras que yo estaba mal. Fuiste, eres y serás un verdadero hermano para mi, mi otra mitad, mi gemelo, mi mejor amigo, mi todo! Simplemente gracias. Cuando llegué a Calama comenzó el caos. Historias que poco a poco se irán contando. Enero, un mes bizarro, un mes de alcohol, un mes de amistad, un mes freak.

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